Las anchovetas pertenecen al género Engraulis que caracteriza a la familia; son de los peces pelágicos de mayor importancia pesquera por los grandes volúmenes de capturan anual en los diferentes mares del planeta. Viven en aguas oceánicas con temperaturas superficiales entre los 14.5 y los 20°C, formando cardúmenes que pueden realizar migraciones acercándose a las costas. La anchoveta adulta es un pez de bellos colores cuyos costados y vientre son plateados, el dorso de un verde brillante y las aletas de tonos claros, exceptuando la caudal que resulta casi negra.
Su cuerpo es semejante al de la sardina, aunque más cilíndrico, no comprimido y anchos músculos que permiten la obtención de gruesos filetes que se puedan salar fácilmente. Otra diferencia es la boca grande, que puede llegar hasta por detrás del opérculo, o sea la abertura de la cavidad branquial. Por esta razón en algunos países como Chile se le llama "sardina bocona".
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Las anchovetas son especies de vida corta, solamente tres a cuatro años o un poco más en los que alcanzan de 12 a 16 centímetros de longitud, aunque se han encontrado individuos de 7 años de edad con 23 centímetros. Se reproducen en cualquier época del año; los mayores desoves se registran, uno al final del invierno y otro al terminar el verano. Una hembra adulta produce millares de huevos durante su vida, desovándolos en la capa de agua que va desde la superficie hasta los 50 metros de profundidad.
Los huevecillos son ovoides y transparentes; después de 2 a 4 días de haber sido fecundados dan origen a larvas y, siete días después, a postlarvas. Cuatro o cinco meses más tarde, cuando los juveniles de anchoveta han crecido hasta alcanzar 7 centímetros, su cuerpo comienza a cubrirse de escamas; luego, cuando ya miden de 8 a 14 centímetros, pasan a formar parte de la población de anchovetas que puede quedar atrapada en las redes, es decir, ya pertenecen al grupo de reclutas que ingresan a las existencias pescables.
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